Récord. Hasta el sábado, el récord de asistentes al Eden Park durante el torneo lo tenía el partido semifinal entre Francia y Gales, con 58.629 espectadores. Ayer fue superado, ya que estadio quedó completamente colmado, con 59.474 tickets vendidos.

Fiesta. En los alrededores del estadio fue una gran fiesta. Los fanáticos neozelandeses colmaron los pubs y festejaron hasta la madrugada, algo inusual por aquí, ya que acostumbran a acostarse temprano.

Excitados. "Hemos trabajado duro esta semana. Teníamos que frenar a sus hombres clave y defender bien. Los chicos están orgullosos de lo conseguido. Es difícil poder expresar lo que sentimos. Estamos excitados, pero mañana vamos a volver al trabajo", señaló el medio scrum Piri Weepu.

Orgulloso. "Hemos estado muy bien, los chicos han estado heroicos. Estoy muy orgulloso de ellos, pero no hemos terminado el trabajo, tenemos que comprender eso. Hay que volver a poner los pies en el suelo en los próximos días para preparar el próximo partido" , declaró el técnico Graham Henry.

Respeto. Henry recordó que los All Blacks y los Bleus son viejos conocidos y que en 2007, cuando él ya estaba al frente del equipo, Francia eliminó a Nueva Zelanda en el Mundial, en un partido en Cardiff (20-18). "Será un gran choque de rugby. Tenemos un gran pasado con Francia en el Mundial y los respetamos" , señaló el entrenador .